SANTA CHAUPIS: “el café me ha permitido educar a mis hijos”.

SANTA CHAUPIS: “el café me ha permitido educar a mis hijos”.
Photo Credit To DEVIDA-MAZAMARI

13 de Junio del 2018 | 09:15 PM   » Textos: Geraldine Rojas

Agricultora recomienda a la gente de su región que siembren café, debido a que “es más tranquilo”.

A una hora del distrito de Pangoa, provincia de Satipo, región Junín, se encuentra ubicado el Fundo “San Pedro” en el centro poblado Santa Rosa de Alto Kiatari. Allí encontramos a la señora Santa Chaupis de Ricce, de 50 años, agricultora dedicada hace más de 20 años al cultivo del café junto a su esposo, Aiden Ricce Grañes.

El café le dio la oportunidad de salir adelante en la vida y educar a sus tres hijos; el mayor es policía, el segundo es economista y el tercero estudia administración de empresas.

Su familia vivió la época del terrorismo y aun así siguieron trabajando duro en la siembra del café. Fueron momentos difíciles, pero no se dejaron caer y se esforzaron todavía más en el cultivo de este grano debido a que era el único sustento económico para criar a sus hijos.

Cuanto todo marchaba bien, una epidemia de la roya atacó su cosecha y Santa Chaupis perdió gran parte de su cafetal. Con la ayuda de DEVIDA, que le enseñó diversas técnicas postcosecha, pudo superar la plaga y mejorar la calidad y producción de su café. Hizo una renovación de cafetales mediante un sistema agroforestal. En breve, cosechará la primera producción de sus más de 3 hectáreas. Ella calcula que serán 20 quintales de café, que le ayudarán a seguir mejorando su calidad de vida.

Santa ahora puede vivir mejor. Comenta que se dedicará a trabajar fuerte para su vejez y ahorrará. Recomienda a los agricultores que siembren café, debido a que “es más tranquilo, es más alegre vivir en el campo, porque se puede respirar el aire puro”.

Esta agricultora es socia de la Asociación de Productores Sumaq Café Ecológico Pangoa,  es  ahí donde lleva su café en pergamino,  un café de calidad debidamente procesado.

Es una mujer aguerrida, madre y agricultora, que en tiempos difíciles ha podido superar obstáculos de distas formas. El café es su vida, es su pasión. Y no solo siembra y cosecha: ella crea, diseña y realizar manualidades con café, como pulseras, collares y aretes, que en ocasiones vende en Lima para obtener un ingreso extra.

Su familia vivió la época del terrorismo y aun así siguieron trabajando duro en la siembra del café.

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